El vermú, más allá del perfecto aperitivo

03/28/2015

No había aperitivo perfecto sin el vermú como acompañamiento. Pero la bebida de moda va mucho más allá, en las comidas, en las meriendas, en los combinados. ¿Quién se resiste al refrigerio más estimulante?

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Confirmado: lejos de quitar el apetito, un aperitivo lo despierta. Una excusa más para seguir fomentando esa costumbre social, una de las más arraigadas en nuestro país. Afición que, además, en los últimos años se ha vuelto a poner muy de moda (aunque hay zonas de España, como Madrid o Andalucía, donde nunca ha dejado de estar vigente). La combinación perfecta es a base de vermut, bebida con una graduación de entre 16° y 22°, y algún producto "de lata", como moluscos, aceitunas, verduras, frutos secos o, incluso, chacinas como jamón, salchichón, chorizo y otros embutidos.

Esta bebida ya se consumía en la antigua Grecia, porque su combinación de hierbas con ajenjo, frutas, especias, vino y azúcar estaba consideraba como medicinal. Pero fue en el Norte de Italia donde se comenzó su producción industrial y su comercialización a escala mundial en el siglo XIX. Marcas como Martini o Campari lo han popularizado en todo el mundo. A ellas se suman las españolas Yzaguirre, Miró o Golfo. 

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Los moluscos en lata son, de forma tradicional, el mejor acompañamiento para un vaso de vermut. Mejillones, almejas, berberechos, navajas o zamburiñas maridan a la perfección con esta deliciosa y digestiva bebida. Además, son mucho menos calóricas que otro tipo de aperitivos, por lo que son muy recomendables para personas que quieran controlar su peso y no renunciar a este hábito social. El intenso sabor a puro mar de estos mariscos de concha es todo un clásico.

Tomar vermut y frutos secos como aperitivo puede suponer el mejor preámbulo para una comida, o una cena, muy satisfactoria. De hecho, se sabe que la mezcla de sabores dulces y salados consigue abrir el apetito. Además, es una manera ideal de aprovechar los beneficios de este tipo de alimentos, ricos en vitaminas, fibra y antioxidantes. Almendras, pistachos, maíz tostado, nueces o pipas de girasol combinan muy bien con bebidas como el vermut, la cerveza y algunos vinos.

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El característico sabor dulce y amargo del vermut combina a la perfección con el sifón. Éste rebaja un poco su intensidad y lo convierte en una bebida muy chispeante. La hora del vermut es un clásico, convertido ahora en una moda, con todos los visos de permanecer mucho tiempo entre nosotros. Apúntate a ella y disfrútala en buena compañía.

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