Tres tentaciones para el paseante urbano

06/06/2014

Lo serio e inflexible se evaporó con el invierno. El final de la primavera anticipa color y desenfado. En el calzado, tres cualidades llaman ahora a nuestra puerta: estilo, comodidad y lustre deportivo. La lona y el serraje son buenas compañeras para un paseo vespertino, una jornada de compras o una velada nocturna.

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LONA. La reinvención de las bambas deportivas de lona demuestra que los clásicos bien elaborados nunca mueren. Los años 50 pegan muy fuerte. Adaptaciones de estos modelos a los tiempos actuales funcionan. Y muy bien. Aportan un toque desenfadado y retro a los looks primaverales. Ya sea en combinación con pantalones vaqueros o chinos, polos o camisas, el efecto ‘vintage’ de la lona clásica no pasa desapercibido.

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Para los más maduros, la doble raya del empeine es un referente que les llevará a sus años adolescentes. Con puntera y suela de goma y sus clásicos cordones, rememoran el añejo estilo baloncestístico de las universidades americanas. Los tonos oscilan desde el beige, negro o blanco, hasta el azul marino denim. Ideales también para pasear en bermudas.

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SERRAJE. Los años 60 y 70 fueron territorio fértil para este acabado en innumerables zapatillas deportivas. No hay un ídolo del ayer que no las haya llevado. El serraje es otro concepto que vuelve a la vanguardia de las tendencias. Aporta un tono más sereno y austero a nuestra apariencia, pero con las mismas dosis de comodidad. El beige o el gris, fácilmente combinables con prendas de otros tonos, se imponen en la paleta cromática. Para los amantes de lo ecléctico, hay modelos que mezclan incluso lona y serraje en su diseño.

Las reminiscencias del look industrial, del calzado de seguridad, del universo de la factoría y el casco, se abren paso también en la moda diaria como forma de expresión individual. Caucho, serraje y refuerzos de cuero dotan a estas zapatillas de un corazón eminentemente urbano y de una durabilidad a toda prueba.

PIEL. Pero si es el carácter aventurero o bohemio lo que al final cuenta en la apariencia, las botas son siempre la apuesta segura. Las de piel amarilla y collarín acolchado, con cordones bicolores y suela roja, hacen una perfecta simbiosis con pantalones vaqueros o incluso con otros más casual de corte pitillo, si lo que se desea es exhibir bien el calzado.

Tres apuestas para pisar con aplomo, en una colección de Caterpillar, sólo en exclusiva en El Corte Inglés.

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