Diosas del softball

03/03/2013

En España apenas se practica, pero el softball cuenta con legiones de aficionados en EEUU. Su selección femenina es una de las mejores del mundo, y sus jugadoras cuentan con miles de fans que las adoran.

Estas son algunas de las deportistas más queridas, convertidas gracias a su talento y belleza en diosas del mundo deportivo estadounidense.

Softball

Jennie Finch. Esta hermosa mujer es una celebridad en EEUU y todo un icono del softball. Está considerada su mejor jugadora de todos los tiempos. Participó en los Juegos Olímpicos de Atenas (logró el oro) y de Pekín (fue plata). Su posición natural es la de lanzadora, pero en ocasiones también ocupa el puesto de primera base. Cuando tenía cinco años, ya jugaba al softball. Apasionada del deporte –en su juventud practicó baloncesto y voleibol–, la belleza es otra de sus virtudes. Fue elegida como la atleta más atractiva durante varios años por el canal ESPN e incluso recibió sugerentes ofertas para posar desnuda en Playboy. “No sería una buena modelo”, afirmó Finch tras declinar el ofrecimiento.

Monica Abbott

Monica Abbott. Mide 1,90 metros, por lo que no pasa desapercibida. Nacida en 1985, Abbott coincidió con Jennie Finch en el equipo estadounidense de softball en los Juegos de Pekín. En 2007 ganó el premio a la deportista del año otorgado por la prestigiosa Women's Sports Foundation. Durante su carrera universitaria, pulverizó varios récords en la pista. Desde hace varias temporadas juega en Japón. Sus lanzamientos zurdos son los puntos fuertes de esta pitcher, que ha sido proclamada durante varios años como la mejor jugadora del mundo.

Cat Osterman

Cat Osterman. A punto de cumplir los 30 años, Cat Osterman es una de las jugadoras más aclamadas en EEUU. De niña se entretenía practicando fútbol y baloncesto hasta que, antes de cumplir los 11 años, jugó por primera vez al softball. A partir de ese instante, este deporte se convirtió en su pasión. Sus manos impresionan. Son tan grandes que sus dedos pueden agarrar totalmente una pelota de béisbol sin necesidad de tener que acunarla en su palma. La popularidad de Osterman es indiscutible. Ha ocupado dos veces la portada de la revista Sports Illustrated, ganó el oro olímpico en Atenas y ha sido elegida en varias ocasiones como la mejor lanzadora de softball del mundo.

Valerie arioto

Valerie Arioto. Tiene 23 años y juega en el equipo de la Universidad de Berkeley, en California. En 2011, con el equipo nacional de softball, logró el Campeonato del Mundo. “Representar a mi país es mi mayor ilusión en este deporte”, asegura. Cuando cuelgue las botas, le gustaría dedicarse al mundo de la televisión. Pero hasta que llegue ese momento, Valerie Arioto seguirá volcada en la competición. Una de sus aficiones fuera de la pista es la música. Sus dos canciones favoritas son Valerie, de Amy Winehouse, y I Want to Dance With Somebody, de Whitney Houston. “Cada vez que la escucho, me pongo de buen humor y me entran ganas de bailar”, bromea.

Ashley holcombe

Ashley Holcombe. Hace tres años que Ashley Holcombe (1987) forma parte de la selección estadounidense de softball femenino. El deporte siempre ha estado presente en la vida de esta joven de profundas convicciones religiosas. Su madre era gimnasta, y uno de sus hermanos fue jugador de fútbol americano. En 2011, Ashley obtuvo un Máster en Gestión Deportiva. En la Universidad de Alabama, también ha ejercido como ayudante de cátedra. Odia lavar los platos, le apasiona la comida mexicana, le encantaría cenar con Jesucristo y, cuando puede, saca un rato para ver sus series favoritas: Friends y House.

Jenae Leles

Jenae Leles. Juega en la posición de tercera base y es una de las jugadoras más atractivas del equipo nacional de softball. A los cinco años, comenzó a practicar este deporte en California. Le cautivó desde el primer momento y, con el paso del tiempo, decidió dedicarse profesionalmente. Una de las cosas que más le relajan es pasear a su bulldog francés por el parque. Seguidora de otros deportes como el fútbol americano y el voleibol, esta joven sueña con conseguir mayores éxitos con la selección de EEUU. Reconoce que la competitividad es una de sus grandes motivaciones.

Por Blai Ripoll

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