De la Converse Chuk Taylor a la Nike Lebron James

08/07/2012

Balonc

Más allá de la polémica en torno a si España se ha dejado ganar o no por Brasil para no coincidir todavía con la selección de Estado Unidos, está claro que el baloncesto es una de las disciplinas más  seguidas durante los Juegos Olímpicos.

Algo que nos recuerda la facilidad de los grandes de la canasta para ponernos a sus pies hasta el punto de hacernos seguidores incondicionales de las marcas que utilizan sobre la pista, las primeras que buscamos cuando entramos en la tienda para comprarnos un par de deportivas nuevas. Firmas entre las que destaca, por encima de todas, Converse, unida desde hace casi un siglo a este deporte.

Todo comenzó en 1917, cuando Marquis Mills Converse lanzó las All Star, una de las primeras zapatillas de alto rendimiento del mundo. O puede que en realidad fuera en 1930, cuando se les añade el nombre de la estrella del baloncesto Chuck Taylor en el parche del tobillo. Deportista y prenda unidos para siempre, lo que el marketing ha unido que no lo separe el hombre.

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Durante varias décadas, las All Star se convierten en las zapatillas más habituales del baloncesto estadounidense. En 1939 se jugó el primer partido oficial de la NCAA en el que ambos conjuntos llevaban el mismo calzado y cuando en 1949 la Asociación de Baloncesto de América y la Liga Nacional de Baloncesto se fusionaron para formar la NBA prácticamente todos los jugadores calzaban las zapatillas Chuck Taylor All Star.

Pero el calzado técnico para el basket ha evolucionado una barbaridad desde aquellas primitivas Converse Chuck Taylor All Star, que han quedado como símbolo de los sucesivos movimientos culturales. Hemos asistido a todo tipo de incorporaciones tecnológicas por parte de las marcas que han ido haciéndose con el jugoso mercado del baloncesto profesional. Y a la cabeza, Nike.

Cuando en 2003 Nike absorbió Converse, la operación pudo tomarse como un trámite del relevo generacional consumado bastantes años antes. Para entonces habían surgido zapatillas míticas y revolucionadoras como las Nike Air Jordan. Diseñadas anualmente desde 1985 (habiéndolas calzado el propio Michael Jordan como rookie desde un año antes), se trata de la zapatilla más vendida de la marca estadounidense y es vestida por megaestrellas de la NBA como Dwyane Wade, Chris Paul, Ray Allen o Carmelo Anthony.

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Otros, como Jordan, también tienen su propia zapatilla. Kobe Bryant, con sus cinco anillos de campeón y su medalla de oro en Pekín 2008, va por la séptima edición de sus Nike Kobe. Agarre, flexibilidad y amortiguación son sus premisas.

A pesar de las muchas hazañas de Bryant en Los Angeles, quien está llamado a heredar la corona de Jordan es Lebron James, King James, por fin campeón de la NBA con sus Miami Heat. Ha sido designado para ello por Nike desde antes de ser jugador profesional y, la verdad, condiciones no le faltan para dominar este deporte.

Las Lebron ya van por su novena versión y, como el resto de la gama de calzado de Nike, heredando tecnologías Air. O sea, Jordan, el último (y mejorado) Chuck Taylor. Porque los grandes marcan el camino.

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