Wimbledon, tan elegante y deportivo

07/06/2012

LACOSTE

La final de Wimbledon, el torneo más antiguo y prestigioso del tenis mundial es también el más elegante.

Wimbledon es el único torneo donde se exige etiqueta: todos los participantes deben vestir cerca del 100% en color blanco. Incluso en la etapa más callejera de Rafa Nadal con Nike, con camiseta sin mangas, pantalón por debajo de la rodilla y colores chillones, se veía al manacorí de punta en blanco para respetar la tradición.

Tradición, esa es la palabra. Y comenzando por el atuendo, lo que no resulta nada extraño en un mundo con tanto estilo y buen gusto como el tenis, nacido como divertimento de las clases altas. No hay más que recordar los tenistas o aficionados al tenis que han marcado tendencia desde la moda deportiva.

René Lacoste, en la foto de apertura, es uno de los míticos cuatro mosqueteros que defendió a Francia en la Copa Davis, símbolo de elegancia durante la década de 1920. En 1923 comenzó a bordar en sus chaquetas un cocodrilo, apodo que le fue dado durante un torneo en Boston ese año. En 1927 encargó un lote de camisetas de piqué, más transpirables, para su uso personal. La prenda levantó revuelo por considerarse demasiado ceñida al cuerpo pero, ¿quién niega hoy el buen gusto del polo Lacoste y todo lo que ha sembrado en la moda sport?

Estatua

La emblemática prenda de piqué fue igualmente el punto de partida del triple ganador de Wimbledon (e hijo de un tejedor de algodón) Fred Perry. Su estatua de bronce en la entrada del All England Tennis Club recuerda a los británicos que es el último de sus compatriotas que ha logrado ganar el legendario Gran Slam, que condecora como ‘Sir’ al británico que lo conquiste. Cosa que no ha sucedido en los últimos 76 años. La marca que fundó con su nombre en 1952 se ha convertido en todo este tiempo en símbolo de elegancia deportiva.

Taller

Emile Camuset no fue deportista profesional, pero sí un apasionado del deporte. En su taller de géneros de punto confeccionó camisetas para sus amigos ciclistas, futbolistas y jugadores de rugby a partir de 1882. Su marca, Le Coq Sportif, está íntimamente ligada al ciclismo (en 1951 fue designado proveedor de maillots del Tour de Francia), pero también a otras disciplinas. Sin ir más lejos, el estadounidense Arthur Ashe entró en 1975 en el panteón del tenis vestido con prendas de la marca Le Coq Sportif de la cabeza a los pies. Se había convertido en el primer jugador negro que ganaba Wimbledon. 

Hoy las propuestas de Lacoste, Fred Perry y Le Coq Sportif pueblan las calles. Especialmente en el ámbito del calzado, donde se han impuesto entre la moda casual con la misma elegancia que transpira, lo sigue haciendo año tras año, el mítico torneo de Wimbledon. 

« Es la hora del color Vuelven los náuticos »